10 Cosas Que Aprendí Mientras Todos Los Demás Estaban Casándose

  1. Tu “tipo” cambia drásticamente mientras pasa el tiempo.

Especialmente de los veinticinco a los veinte años. Comienzas a buscar cualidades más sólidas y profundad como responsabilidad, honestidad e integridad. Y ya no te importa tanto si son divertidos, encantadores o súper atractivos. Comienzas a apreciar un compañero con el cual puedas hablar sobre cosas importantes. Sobre tus problemas, sobre tu familia y sobre tu trabajo. Porque mientras creces, estas cosas comienzan a convertirse en lo más importante.

  1. Encontrar la Carrera adecuada es más importante que casarse

Encontrar la carrera de vida adecuada para ti es lo más satisfactorio que puedes hacer por ti mismo. Eso te dará algo qué perseguir y siempre va a motivarte a crecer y aprender nuevas cosas. Te hará una mejor persona y también te hará feliz saber que no de dependes del amor de alguien más para estar bien.

  1. Las citas modernas apestan pero realmente te enseñan muchas cosas

Las citas modernas apestan, por lo general. Pero cada cita desastrosa que tienes es una oportunidad para que aprendas más cosas sobre ti mismo y sobre la persona a la cual estás buscando. También aprendes cómo amarte a ti mismo y también aprendes que algunas veces tienes que elegir estar sólo en lugar de estar con alguien que no te está tratando adecuadamente o alguien a quien no le interesa definir la relación.

  1. Invierte en un par de buenos amigos

Tus amigos serán tu red social de soporte siempre. Mientras mejores amigos tengas, más fácil será tu vida. Los buenos amigos te ayudarán a superar prácticamente cualquier cosa. Elígelos sabiamente y siempre encontraras a alguien con quien contar cuando la vida se ponga pesada. Ellos serán tu principal refuerzo.

  1. No te conformes

No salgas con alguien sólo por que llevas soltero demasiado tiempo o porque todos tus amigos parecen estar sentando cabeza. Ni permanezcas en una relación que no es buena para ti sólo porque es cómoda. Y no ye aferres a alguien que no te ama de la manera en que tú mereces ser amado.

  1. Tienes que saber quién realmente eres antes de casarte

Casarte cuando te encuentras en un punto de maduración en tu vida hace que consideres las relaciones afectivas como la principal fuente de felicidad y bienestar en tu vida. Hace que sigas los pasos de tu pareja sin detenerte a analizar si es lo que realmente deseas.

  1. Los hijos no son la respuesta

Tener hijos no significa que asegure un sitio en el paraíso de los matrimonios. De hecho, es tan difícil que suele ser la prueba definitiva que determina qué tan fuerte es un matrimonio.  La gente que tiene hijos sin estar lista está preparando su matrimonio para el desastre.

  1. No perderás a tus amigos cuando se casen

Creo que esta es una de las concepciones más erróneas que existen alrededor del matrimonio. Que ya no estarás en contacto con tus amigos una vez que te cases. La verdad es que una vez que pasas la etapa de luna de miel, todo regresa a la normalidad y no hace falta más que una llamada telefónica.

  1. Puedes hacer grandes cosas por tu cuenta

Puedes conseguir el trabajo de tus sueños, o comprar una casa, o hacer el viaje que siempre has querido a un país exótico sin necesidad de la aprobación o la ayuda de nadie.  Cuando creces sin estar atado o comprometido a nada, realmente tienes el mundo en tus manos. Y puedes hacer con el exactamente lo que se te antoje, y convertirte en quien tú desees.  Ser independiente es una cosa maravillosa que enriquecerá tu vida de maneras que no te imaginas. En estos días, ser soltero puede ser de hecho un gran privilegio si lo quieres ver así.

  1. El matrimonio no siempre es la respuesta

Mencioné antes que los niños no son la respuesta, pero el matrimonio de hecho tampoco lo es. Si no aprendiste a encontrar tu felicidad por tu cuenta, no la encontrarás en el matrimonio. O si no aprendiste a amarte a ti mismo mientras eras soltero, no te amarás a ti mismo cuando te cases. Si no pudiste encontrarte a ti mismo antes de casarte, no te encontrarás después de contraer matrimonio.

A las personas se les ha dicho siempre que el matrimonio es lo que hace que un ser humano esté  completo. Pero la realidad es que nada puede completarte más que tú mismo, tus experiencias, tus pasiones, tu corazón, tu fuerza e inteligencia.

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