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El Estilo De Crianza De Padres ”Déjalos Sangrar”

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Al salir del TARGET esta mañana, pasé a un lado de una madre y su hija de 3 años. La niña intentó un salto sobre la acera del estacionamiento y cayó, cayendo sobre sus manos. Miró a su madre, a la espera de la reacción.

“Oh, Dios mío!” Chilló la madre. “¿Bebé Estás bien? ¿Te Dolió? Dime que duele, bebé? ¿Qué te duele? “La niña comenzó a sollozar sin para como lo que se convirtió en una tragedia como para hacer una llamada al 911.

La mujer se llevo a sus brazos a su niña, que todavía se encontraba llorando sobre sus rodillas peladas y le pedía mas besos a su mamá porque aun tenia ese dolor horrible. Mientras yo la observo a distancia, Como el dúo se dirigió a la tienda, la niña y yo nos miramos a los ojos, y he usado mi telepatía de mamá para leer la mente de la niña. Me estremecí al oír las palabras que solo le faltaban gritar a la niña mientras sus lágrimas seguían derramando por su precioso rostro: “Soy dueña de esta perra.”

De acuerdo, tal vez eso es un poco duro, pero esa niña sabía exactamente lo que estaba haciendo, y que la madre cayo enseguida en las pequeñas manos de esa niña. Lo sé, porque mis hijos han hecho exactamente lo mismo.

Hoy en día vivimos en una cultura del miedo-miedo al dolor, miedo a la pérdida, miedo a los extraños, miedo al fracaso, y nuestros niños son las principales víctimas. Queremos protegerlos de todo, para mantenerlos a salvo y feliz y maravilloso, pero todo lo que la creación de una cultura de crianza helicóptero y una generación de niños que no pueden pensar por sí mismos.

Yo mismo soy una niña de los años 70. Nací lo suficientemente tarde como para evitar la discoteca, pero lo suficientemente temprano para recordar a la gente fumar en los aviones. Crecí en un campo, y para el tiempo que tenía 6 años, me gustaba pasar horas explorando el bosque detrás de mi casa, a veces con mi hermano mayor, a veces por mí propia cuenta. Sí, has oído bien: una niña de 6 años de edad, caminando en el bosque, por mí propia cuenta, totalmente sola.

Mis padres eran buenos padres, pero para los estándares de hoy en día creo que ya habrían sido detenidos por ponernos en peligro en incontable ocasiones, no solo a mis padres si no a los de un gran numero de padres de hoy. No estoy segura de cuando todos nos convertimos tan asustados, pero sospecho que era todo el tiempo que los niños comenzaron a conseguir trofeos por el uso de calcetines y la palabra “no” se hizo fuera de la ley de cada hogar mexicano. Desde entonces, nos hemos convertido en una sociedad de la formación de perros guardianes listos para saltar sobre el primer padre que no quieren montarse en el helicóptero.

El punto de esta cuestión: Mis hijos, de edades  entre los 4 y 6, estaban jugando con tiza (gis) en la entrada de nuestra casa. Tuve que usar el baño. Yo les dije que se quedaran donde mismo solo en la entrada y venir a buscarme si había una emergencia. En menos de cinco minutos, regresó afuera y estaba una mujer que caminaba por mi casa justo en el momento que entre al baño la mujer me empezó a criticar que porque no estaba preocupada por mis hijos “desatendidas” (los cuales estaban justo donde las había dejado, felizmente haciendo un dibujo de un barco).

En estos días si no estas sobre tu hijo en el parque en alerta de todo, anticipándose posibles caídas que podrían resultar en uso de algún curita, eres un mal padre. Si dejas que tus hijos den un paseo en bicicleta por delante de ti, usted es irresponsable. Si tus ojos no están capacitados en tus hijos las 24 horas del día, los ocho días de la semana, usted es negligente.

No me malinterpreten. Entiendo que vivimos en un mundo diferente al cual yo crecí, y en consecuencia la forma de paternidad en cuidado de nuestros hijos han cambiado. Pero no es tan diferente, y estoy aterrada de que mis hijos van a crecer sin saber cómo navegar en este nuevo mundo, porque siempre hay alguien que lo ha hecho por ellos. Los niños aprenden a ser independientes, pensadores autosuficientes por encontrar la manera de reaccionar ante situaciones incómodas. Pero, ¿cómo sucederá eso si siempre se sienten cómodos?

Amen a sus hijos, totalmente de acuerdo, pero permítanlos sangrar un poco. Dejen que ellos fallen. Déjenlos averiguar como actuar cuando nadie está mirando, o al menos déjenlos pensar que nadie los esta observando. Créanme, ellos se lo agradecerán más adelante.

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