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La Dueña De Una Cafetería Deja Trabajar A Un Indigente Por Un Día. 2 Semanas Después, Ella Entra Y El Todavía Está Ahí.

En marzo de 2016, un hombre sin hogar vagó en Abi’s Cafe en Minneapolis, Minnesota. Miró a la dueña, Cesia Abigail, y le pidió dinero.

“¿Por qué no tienes trabajo?” respondió Cesia. “Sabes que nada se me da de forma gratuita, ¿verdad?”

El hombre sin hogar, Marcus, procedió a explicar a Cesia que mientras él no quería nada más que un trabajo, su historia de delitos graves hizo casi imposible convencer a los empleadores de contratarlo.

Para mantenerse vivo, Marcus se vio obligado a recurrir al robo y a la mendicidad.

Pero en lugar de alejar a Marcus, Cesia decidió hacer algo tan increíble que su historia se volvió masivamente viral…

 

Cesia había estado luchando recientemente para mantener su restaurante salvadoreño a flote.

En marzo de 2016, un hombre sin hogar llamado Marcus caminó dentro de Abi’s Cafe y pidió dinero a Cesia. Ella sintió una conexión inmediata con el hombre que vivía en las calles.

Cesia no podía ofrecerle dinero a Marcus. Estaba agotada, trabajada y mal pagada. Pero necesitaba una mano.

“Estaba corta de personal ese día”, escribió Cesia en Facebook. “Entonces le pregunté, ‘¿Quieres trabajar? ¡Tengo un trabajo para ti!

Sus ojos se abrieron de par en par y su sonrisa me hizo el día!!!! Dijo: ‘Haré cualquier cosa por algo de comida’.

Así que ahora, durante casi 2 semanas, él ha llegado a tiempo para su turno de dos horas… ayudando a llevar la basura, lavar los platos, etc.

Una vez que le pago, ¿adivina lo qué él hace? ¡Él compra comida de mi restaurante (DECIDE PAGAR) porque lo hace sentir bien!

Con un nuevo sentido de dignidad y autoestima, Marcus era un hombre cambiado. Un día, Cesia lo vio envolviendo la mitad de su sándwich y dándoselo a una mujer sin hogar.

Haz algo bueno para alguien hoy y no juzgues solo porque ellos están pidiendo dinero porque no sabemos su situación… algunos merecen otra oportunidad “, escribe Cesia en Facebook.”Dios me dio esta bendición así que ¿por qué no puedo bendecir a otros?”

¿Crees que todos merecen una segunda oportunidad?

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